Una sociedad desorientada e injusta
Lunes, 17 de Septiembre de 2007
Es cuanto menos curioso observar las inquietudes de los distintos sectores sociales y de los ciudadanos como elemento individual. Nada tienen que ver las preocupaciones de unos y de otros. Cada cual va a su rollo y a intentar de la manera mas favorable resolver sus inquietudes. Paro, Pobreza, Inmigración, Terrorismo, Hipotecas, Salarios bajos, Vivienda, Cesta de la compra, ect… Son las inquietudes individuales que agobian a todas las familias.
Sin embargo en los sectores productivos, las personas que manejan dichos sectores con sus grandes empresas, no importa el sector, tiene otras inquietudes y bien poco les importan las anteriormente expuestas. Es como si no las conocieran. Favores en la banca, Codearse con políticos, Viajes de negocios, Comprar terrenos para especular, La bolsa, Macroeconomía, Cenas de negocios, Fiestas de prestigio, Grandes sueldos, Tarjetas de crédito, Política, etc…
Y en medio están los “sin techo”, los “sin comida”, los “sin trabajo”, los dejados de la mano de Dios, Inmigrantes, indigentes y vagabundos y gente que la vida les ha dado la espalda de la manera más miserable. Aunque no lo parezca hablo de millones de personas, cuya única inquietud es poder comer hoy.
Las ciudades están llenas de ellos, por nuestro lado pasan todos los dias y no apreciamos su necesidad, nos piden pan, alguna limosna, trabajo de lo que sea y por el solo hecho de ser indigentes les despreciamos. Caridad, esta palabra se está tambaleando en el diccionario, estamos perdiendo el valor de su significado de manera irremediable.
¿De verdad no nos sobra nada? ¿tan avariciosos nos hemos vuelto? ¿Es posible una sociedad donde solo tienen cabida los poderosos y los se creen que lo son?
A pesar de las estadísticas (de las cuales no me creo nada) en España existe trabajo para quién quiera trabajar, independientemente del color, pais, sexo o inclinación política, solo hay que arbitrar fórmulas que hagan posible que empresarios y demandantes de empleo DE VERDAD puedan llegar a un acuerdo digno.
La pobreza se combate con el trabajo; La igualdad se logra a través del trabajo; La riqueza se obtiene a través de los beneficios del trabajo; La riqueza de un Pais se mide por la media de empleo de sus habitantes. En España hay trabajo suficiente como para que nuestra renta per capita haga posible un bienestar social que devuelva la sonrisa a la población, que nos haga olvidar el terrorismo y la miseria, la pobreza y las inquietudes de fin de més. Esto es así, la demanda de empleo que existe en la construcción y agricultura, así como en otros sectores podrían dar cabida a quienes QUIERAN TRABAJAR, que hoy por hoy son los inmigrantes. ¿Y por qué no se les permite trabajar en vez de mendigar?
Aquí la sociedad y el Gobierno tiene la palabra. Ni Zapatero ni Rajoy hablan de ellos ni les importan para nada. NO VOTAN. Yo me pregunto: ¿Quienes son más miserables? ¿Los políticos o los miserables?















































