KARL MARX

En los Manuscritos económico-filosóficos de Marx donde se encuentran los principales análisis de la naturaleza de la alienación del ser humano, Marx perfila su propia interpretación de la naturaleza de esa alienación que más que alienación es alienante.
Y es ahora que esta crisis está llena de preguntas sin respuestas y cuando se aprecia aun más las teorías siempre actuales de Marx y Engels, pero que nunca hemos querido aceptar debido a que el dinero fuía con más o menos pena en las familias, sobre todo por estar inmersos en una sociedad capitalista y con una educación que sentía terror al anticapitalismo, decía que es ahora cuando hemos de reiniciar nuestra vida laboral con una nueva imagen de nosotros mismos y de quienes somos en el tejido productivo.
Decía Marx: “El trabajo se convierte, pues, en una actividad alienada y alienante, cuando los seres humanos producen objetos sobre los cuales ya no ejercen ningún control, que no ponen de manifiesto su humanidad, ya que no resultan de su libre actividad, sino de una actividad que es “para otro”, que ya no les pertenece porque le pertenece a quien haya pagado su salario, y de la son despojados. De esta manera es el capitalista el que, con la apropiación del producto, se apropia de la actividad de los demás, resultando para ellos una actividad enajenada, alienada. Además, el objeto producido se vuelve contra su creador, puesto que sirve para enriquecer al capitalista y aumentar su poder sobre el proletario. De este modo la actividad productiva se convierte en una actividad realizada bajo “dominación, coerción y el yugo de otro hombre”. Los seres humanos en vez de relacionarse entre sí cooperativamente lo hacen competitivamente. El amor y la confianza mutua se ven reemplazadas por el comercio y el intercambio de y como mercancías. Los seres humanos no reconocen en el otro una naturaleza humana común: ven a los otros como instrumentos para satisfacer sus intereses egoístas. La humanidad, bajo la explotación del trabajo asalariado, aparece escindida, separada en dos partes que no reconocen su común humanidad.”
“La explotación del trabajador se produce por partida doble; en primer lugar, el capitalista lo explota al apropiarse de la materia prima y de los medios de producción, así como de la plusvalía producida por el trabajador; pero en segundo lugar, lo explota como mercancía, considerándolo un mero apéndice de la maquinaria, una pieza más del sistema de producción. En esta segunda forma de explotación, el trabajador pierde toda autonomía personal y toda posibilidad de encontrar satisfacción en el trabajo. El capital no sólo se apropia de la plusvalía sino que se convierte en una fuerza tangible que exprime la vida misma del trabajador y que mutila sus talentos: el trabajo, su propia actividad, se convierte en el medio de su esclavitud, de su alienación.”
Si analizamos los textos anteriores cabe preguntar ¿Para qué hemos estado trabajando tantos años? ¿Donde está el dinero de nuestra producción? ¿Que pasará ahora si solo sabemos trabajar y no hay trabajo?
Cabe reflexionar sobre Marx y qué nos quería decir. Occidente se hunde y solo hay trabajo en aquellos paises que otrora fuera de influencia comunista.
















































15 de Diciembre, 2008 - 11:27
joer.
Nunca había leído a Marx, y la verdad es que siempre había relacionado “marxista” con comunista, pero leyendo esto… lo que veo es que los estados comunistas hacen exactamente lo que marx critica. Es decir: el estado se apropia de los bienes y del trabajo de los trabajadores, que no llegan a ver el resultado de su trabajo ni se llegan a sentir realizados con lo que hacen.
“La explotación del trabajador se produce por partida doble; en primer lugar, el capitalista lo explota al apropiarse de la materia prima y de los medios de producción, así como de la plusvalía producida por el trabajador; pero en segundo lugar, lo explota como mercancía, considerándolo un mero apéndice de la maquinaria, una pieza más del sistema de producción. En esta segunda forma de explotación, el trabajador pierde toda autonomía personal y toda posibilidad de encontrar satisfacción en el trabajo. El capital no sólo se apropia de la plusvalía sino que se convierte en una fuerza tangible que exprime la vida misma del trabajador y que mutila sus talentos: el trabajo, su propia actividad, se convierte en el medio de su esclavitud, de su alienación.”
No he visto nunca una descripción mejor de un estado comunista.
15 de Diciembre, 2008 - 13:51
La diferencia está en que si quién explota es el estado, el estado somos todos, pero si quién explota es la iniciativa privada, no gana el estado o sea nosotros y la explotación del trabajador queda condicionada a los caprichos del explotador privado.
25 de Diciembre, 2008 - 21:24
Hola, Pepe!
Voy a decir varias cosas respecto a esto:
-Respecto a lo que ha dicho David, mirando por ejemplo al estalinismo “marxista”, que no tiene nada que ver con Marx, o muchos otros ejemplos, es curioso lo poco tiene que ver lo que es “marxiano” con lo que es “marxista”. Ha habido muchas derivaciones marxistas que nada han tenido que ver con Marx. Por ejemplo, cómo en los círculos marxistas la noción del trabajo era vista como algo negativo, mientras que Marx consideraba que su labor dignificaba (llevaba a cabo de modo apropiado y no alienante, claro). De hecho, lo que Marx propone es una receta para un momento concreto, y es difícil hacer una ideología atemporal. Él critica que el empresario se lleve la plusvalía, critica que se haga un reparto que no se ajuste con lo trabajado.
Lo que dices de que ahora se va a rediseñar el mercado occidental y demás no sé si puede tener mucho que ver con Marx. De hecho, no creo que Marx fuera un antiliberal. [Y matizo: Sí criticó al liberalismo político pero en su vertiente más ideológica (en el sentido de que lo que ingenuamente se creía que se resolvía en el sistema del Parlamentarismo, en realidad respondía a intereses de poder que se dan de tapadillo; el “optimismo inquebrantable en la racionalidad” (dice Karl Mannheim) del Parlamentarismo no sabe que el cotarro se da en esferas menos racionales; parecido a lo de Freud, por eso la influencia de ambas figuras se da de forma conjunta, aunque por cierto el freudomarxismo sea una gilipollada)]
Ahora en tiempos de crisis hay muchas opiniones que abogan por rediseñar el mercado si están apoyando la intervención estatal de una forma exagerada y demás. Creo que hay una estrecha relación entre la libertad individual y la libertad económica. Por eso es injusto que esas opiniones muchas veces las fundamenten en Marx (y no sé cómo). Hace poco oí que “lo de Lehman bros. no habría ocurrido con una economía intervenida”. Nos ha jodío que no, pero no se puede juzgar la economía liberal por sus excesos. En el caso de Marx, el marxismo ha intentado convertirlo en un anti-liberal. Por ejemplo, Marx aboga por un internacionalismo, pero los marxistas consideran que por el papel pernicioso del libre mercado y el modo en que se extiende con facilidad, hay que cerrarse. Una de tantas cosas que se ponen en boca de Marx y de las que dijo lo contrario. Y ya no hablemos de que supiera que su nombre se utilizó para justificar una explotación similar (estalinismo), le habría dado un patatús.
Creo que la labor de Marx fue corregir aspectos importantes del libre mercado. Lo cual no quita que, en mi opinión, se queda corto, porque al centrarse en cosas como lo de la plusvalía no da ninguna solución para evitar la “tecnificación”, la “cosificación” del individuo, que se vuelve un simple eslabón de la cadena productiva (de lo que habla en el texto de arriba). De hecho, incluso algunos han concluído que directamente debemos volver a una especie de feudalismo. Creo que el ejemplo de Marx muestra que hay que buscar soluciones concretas para corregir esos aspectos. Pero viendo que dos siglos después, esa alienación del individuo sigue dándose, es difícil verlo de forma optimista.
Por último, en mi opinión el problema de El capital es que es un coñazo ininteligible. (Una obra de un burgués bienintencionado que sólo influye a los que tuvieron sobre todo formación de Hegel, o a los que lo estudian de forma retrospectiva) Es difícil intentar que el proletariado tome conciencia de sí si le es absolutamente imposible entenderte. Quizá una actitud más a lo Tolstoi, metiéndose en las clases pobres y siendo algo más accesible, habrían hecho un poco más útil su labor de ideólogo y tal. Y ya no hablemos de España, donde no caló nada. Por cierto, el otro día me pillé un libro, “Líderes del movimiento obrero español: 1868-1921″, que está muy majo, es muy interesante y muestra donde al final tanta teoría de poco sirvió en muchos casos, y lo importante es la diferenciación que Marx hizo (el primer filósofo que hizo esa separación) entre teoría y praxis, al fin y al cabo.
Feliz Navidad!
25 de Diciembre, 2008 - 21:50
Llevas razón en que el tiempo y la socialización habida desde entonces ha promovido distintas formas de entender una opinión, aunque fundada en una realidad atemporal, ahora carece de validez.
Pero en el fondo la teoría por él promulgada sigue actual, sobre todo cuando la situación te hace pensar. Hasta ahora todo ha sido fácil y a nadie le importaba si tal o cual ganaba mucho dinero mientras hubiera en casa un plato de puchero, Pero ahora “duele” que alguien se lleve parte de tu trabajo. Es decir, las plusvalías.
Hasta luegoooooo