YA SE FUE EL VERANO
Ya se fue el verano, o deberíamos decir: ¡Menos mal que se acabó el verano!
Lo cierto es que ha sido un larguísimo y cálido verano, para haber tenido unas larguísimas y adineradas vacaciones, pero nada de nada, un verano más y el tiempo pasa. Ahora es tiempo de nostalgias, de recuerdo, de historias pasadas con nuestros vecinos, de aquella riquísima barbacoa o de aquella deliciosa paella que hicimos tal día. O de aquella pesca de caballas o mojarras de aquel otro día… Así transcurrió otro verano y esperamos que así transcurra el siguiente.
En Mazagón, mi refugio, es como si el verano quisiera vivir eternamente, también el quiere refugiarse en este rincón onubense donde la tranquilidad hace su aparición a partir de Septiembre. Lugar de reposo a la antígua, lugar de preciosos paisajes y de gente agradable. También es ese sitio donde el invierno acoge a quienes quieran venir a tomar unas tapas en las múltiples tabernas de frías cervezas y buen condumio.
Ahora es tiempo de relax para sus habitantes, ahora es tiempo de disfrutar de sus calles, de su larga playa tranquila y de suaves caricias de olas pequeñas que al romper en la playa provocan suaves susurros. Es el momento de apreciar la vida con calma y para eso Mazagón es el paraiso soñado.
















































