UNA GUERRA MUY LARGA
Domingo, 16 de Mayo de 2010
Aun no se cerraron las heridas de la guerra civil española. Todavía existen reminiscencias de un pasado que debió estar olvidado hace mucho tiempo.
Baltasar Garzón ha despertado a ese pasado con el han aparecido de nuevo las huestes de una época oscura de nuestra historia reciente. La derecha de entonces, acomodada en esta incipiente democracia, ha aparecido al amparo de una ley absurda donde no se permite enjuiciar ni investigar unos crímenes a todas luces reconocidos contra ciudadanos españoles. Otra vez unos contra otros, otra vez los recuerdos de persecuciones y encarcelamientos por ideales políticos que nunca debieron ocurrir.
Pero España es diferente, podemos investigar crímenes contra la humanidad cometidos por personajes de allende nuestras fronteras, pero los nuestros ni tocarlos. Aun así, esos crímenes del franquismo existieron y España lo sabe. El hecho de que Garzón haya sido suspendido por haberlos investigado no cambia nada, al contrario, le engrandece por haber tenido la valentía de querer poner las cosa en su sitio.
Con Garzón o sin el, España seguirá dividida entre una derecha incomprensible y cargada de prejuicios y el resto de españoles convencidos de que es el tiempo y no Garzón quien se encargará de hacer justicia de un recuerdo que ya es solo eso, un recuerdo.















































