Cada dia que pasa estoy más sorprendido con las intenciones de las Comunidades y del Gobierno respecto de la recolocación de los parados.
Ahora pretenden formar a los albañiles para poder acceder a otro puesto de trabajo distinto a la construcción. Hasta aquí bien. Pero ¿a alguien se le ha ocurrido valorar el grado de preparación de un albañil medio?.
Digo que hasta aquí bien por la intención pero no obstante a los padres de la idea se les ha olvidado mencionar a las empresas que “se supone” les van a contratar. ¡¡Si no hay trabajo!!. Y que yo sepa las Comunidades o el Gobierno no les van a contratar. Debo suponer que lo primero que deben hacer es generar nuevos yacimientos de empleo, ofrecer la gestión y dirección a nuevos e incautos emprendedores, ofrecer ayudas y subvenciones a estos nuevos empresarios e invitar a la contratación de los nuevos trabajadores (?). Esto es lo que se llama UNA RUINA antes de empezar.
Con que libertad ofrecen puestos de trabajo. Con que libertad actuan desde el poder para embaucar a todo el pueblo, haciendo ofertas de empleo que ellos no pueden cumplir y lo malo que esto lo hace el gobierno y la oposición. Es como si con esta mentira pudieran obtener los votos necesarios para ganar unas elecciones.
Miren, donde todavía puede haber empleo y temporal es en la agricultura y no nos engañemos, nadie quiere trabajar en el campo. Las Asociaciones agrícolas están contratando en origen la mano de obra extranjera. Es la única forma de garantizarse la cosecha.
La construcción debe volver a reactivarse, es la única salida para miles de trabajadores. La banca debe favorecer la gestión financiera a todas las empresas derivadas de la construcción, de otra forma es una autentica ruina para cientos de pequeñas empresas que a su vez emplean a miles de trabajadores. El desempleo no podrá absorber tanto parado y de todas formas cuando se les acaben a los parados el subsidio ¿de que van a vivir?. La solución pasa por contar con el empresariado para tomar determinaciones que les afectan directamente, para ello estan las organizaciones empresariales.
Este es un problema que me sorprende que nadie quiera hablar de el, se tiene miedo al no existir fórmulas mágicas para dar solución, solo falsas promesas que jamás podrán ser cumplidas. Los bancos y cajas no quieren saber nada, tienen las puertas cerradas a las empresas de construcción sean grandes o pequeñas. El desastre está servido, solo falta prender una mecha que se está tejiendo y que nadie quiere ver.